Escapa de las multitudes y descubre una de las playas naturales más impresionantes de Tenerife, una vasta extensión de arena dorada que se extiende por más de un kilómetro. Aquí, la belleza salvaje se amplifica con la brisa constante, convirtiéndola en un paraíso para los windsurfers, y el espectacular telón de fondo de la Montaña Roja. Es una caminata corta desde el aparcamiento, unos 5-10 minutos por un sendero llano, pero esa reclusión es precisamente lo que la hace especial, especialmente la zona nudista cerca de la base de la montaña. Las olas pueden ser animadas, así que es un lugar perfecto para un chapuzón refrescante en un día cálido.
Consejos:
Ten cuidado, las olas pueden ser grandes y la bajada al océano es muy pronunciada.
Ve a ver el amanecer o el atardecer en la playa.
Normalmente hace demasiado viento en esta playa; ven temprano y escóndete en uno de los muros de piedra que la gente construye para protegerse.