Qué esperar
En el momento en que entré al monasterio, sentí como si hubiera llegado a un lugar mucho más antiguo que el tiempo mismo. Este no es un monasterio cualquiera; tiene más de mil años, con muros de barro que han resistido terremotos, nieve y silencio. Aquí no hay oro ni una grandeza imponente. Los murales están descoloridos, las salas de oración están tenuemente iluminadas, y hay un peso en el silencio que te hace susurrar instintivamente. Los monjes se mueven lentamente, algunos sentados afuera al sol, otros guiando a los visitantes con una gracia tranquila.
Cómo llegar
El Monasterio de Tabo está escondido en los pliegues polvorientos de Spiti, a unos 50 km de Kaza. El camino hasta aquí es austero y hermoso, con acantilados dramáticos, ríos serpenteantes y apenas un alma en la carretera. Las carreteras son en su mayoría lisas pero estrechas, y aunque el tramo es aislado, todo es parte del viaje. Si vienes de Nako o Dhankar, Tabo es una parada perfecta.
Para los curiosos
Tabo no es llamado el "Ajanta del Himalaya" por nada. Sus antiguos frescos, escondidos detrás de puertas de madera y pasillos tenuemente iluminados, se sienten sagrados, frágiles y vivos. El monasterio sigue activo, con estudiantes aprendiendo escrituras y rituales de la misma manera que se ha hecho durante siglos. También hay una sección más nueva cuesta arriba, pero ¿la antigua? Esa es la magia. Si preguntas amablemente, un monje podría incluso mostrarte algunos de los murales ocultos que no siempre están abiertos al público.
Es bueno saber
No se permite la fotografía en el interior, y gracias a Dios por eso, porque te obliga a simplemente mirar. La entrada es gratuita, pero deja una pequeña donación si puedes. Es mejor visitar por la mañana cuando hay menos gente. Hay un par de alojamientos familiares y cafeterías cerca donde puedes conseguir comida básica y una cama caliente. No te apresures con este lugar, siéntate, respira y deja que el silencio te llene.