Entré al templo esperando, bueno, solo otro sitio antiguo que la gente dice que deberías visitar. Pero algo de este lugar me tomó por sorpresa. Quizás fue el olor a piedra húmeda e incienso mezclándose en el aire, o el vapor que subía silenciosamente de los manantiales termales en la parte de atrás.
Qué hacer aquí:
Hay una energía de otro tiempo en este templo, con su estructura de madera intrincadamente tallada y los manantiales naturales de agua caliente que todavía se usan. No planeaba mojar mis pies, pero en el momento en que lo hice, sentí como si algo dentro de mí exhalara. El agua está caliente, muy caliente, y los lugareños juran por sus propiedades curativas. Hay un área de baño separada para hombres y mujeres, y créeme, la experiencia es extrañamente reconfortante.
Cómo llegar:
Está a unos 10 minutos en coche del bullicio de Mall Road, o a una caminata cuesta arriba de 30 a 40 minutos si te sientes aventurero (y quizás terco, como yo). Los autos y taxis locales te llevarán fácilmente, y la ruta es pintoresca con vistas al río Beas.
Para los curiosos:
Se dice que el propio sabio Vasistha meditó aquí, y que los manantiales fueron un regalo divino. Normalmente no soy de mitologías, pero hay algo sagrado en el silencio de este lugar que hace que las historias sean más fáciles de creer.
Es bueno saber:
El templo sigue muy activo, así que sé respetuoso. Vístete con modestia, y si planeas probar los manantiales, lleva ropa de cambio. Y no, no necesitas ser espiritual para apreciar este lugar, solo lo suficientemente cansado como para querer sentarte y sentir cómo el calor te cala hasta los huesos.