El Castillo de Berat es más que una fortaleza histórica; es como entrar en un barrio vivo en la cima de una colina. Lo que más me gusta de visitarlo es que, dentro de las murallas del castillo, encontrarás restaurantes, pequeños hoteles y callejuelas empedradas donde la gente aún vive hoy. Una de mis paradas favoritas allí es Temi Albanian Food, un lugar familiar que sirve excelentes platos tradicionales justo dentro de la fortaleza.
El castillo en sí data del siglo IV a.C., con adiciones hechas por los bizantinos y posteriormente fortificado por los otomanos. Durante siglos fue la fortaleza que dominaba el valle del río Osum, y aún conserva esa historia en capas en sus muros de piedra y antiguas iglesias escondidas en su interior.
En el extremo más alejado del castillo, hay un mirador que es el mejor de todo Berat: vistas panorámicas sobre las casas otomanas blancas del casco antiguo y las montañas más allá. Para mí, este lugar es lo más destacado de Berat, y siempre recomiendo tomarte tu tiempo para quedarte aquí. Ya sea que estés aquí por la historia, la comida o simplemente por la vista, el Castillo de Berat es una visita obligada. (Nota: el Castillo tiene una pequeña tarifa de entrada, de alrededor de 2 euros).