Visitar el Castillo de Gjirokastra es una de las cosas imprescindibles cuando estés en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El castillo se alza sobre las antiguas casas con tejados de piedra, y aunque puedes verlo desde casi cualquier lugar de la ciudad, nada supera subir a explorarlo. Puedes subir a pie desde el Bazar de Gjirokastra en unos 15 minutos (un poco empinado, pero vale la pena), o subir en coche si lo prefieres. La entrada suele costar unos 400 lek, pero esto podría cambiar.
El castillo tiene una larga historia, que se remonta al siglo XII, aunque gran parte de lo que ves hoy fue moldeado por Ali Pasha de Tepelena en el siglo XIX. Más tarde, bajo el rey Zog y los italianos, partes del castillo se utilizaron como prisión: así que las paredes guardan siglos de historias. Uno de los monumentos más llamativos en su interior es la enorme torre del reloj, que se ha convertido en un símbolo icónico de Gjirokastra.
Desde el lado más alejado de las murallas del castillo, encontrarás algunas de las mejores vistas de todo el sur de Albania, contemplando el valle del Drino y las montañas circundantes. Si puedes, programa tu visita para el atardecer, cuando el cielo se vuelve dorado sobre la ciudad de piedra de abajo.
El castillo también alberga pequeños museos e incluso un avión militar estadounidense conservado, capturado durante la Guerra Fría, lo que añade otra capa de intriga. Para mí, el Castillo de Gjirokastra es una parada esencial no solo por la historia, sino también por las vistas y la atmósfera.