Antes o después de tu visita a la Basílica de Sant'Ambrogio, dirígete a la Plaza de San Ambrosio, donde descubrirás una extraña columna corintia blanca que se alza sola, ahora conocida como la 'Columna del Diablo'.
Si te fijas bien, verás dos agujeros tallados con precisión en el pilar de mármol blanco, que según la leyenda aparecieron allí después de que el mismísimo Diablo perforara la columna con sus cuernos, en pura frustración tras muchos intentos fallidos de hacer pecar a San Ambrosio.