La estatua de Greyfriars Bobby đ¶, ubicada cerca del cementerio Greyfriars Kirkyard, rinde homenaje a uno de los perros mĂĄs famosos de Edimburgo. Este skye terrier habrĂa velado la tumba de su amo, John Gray, durante 14 años, hasta su propia muerte en 1872.
đ Un sĂmbolo de lealtad
La historia cuenta que Bobby pertenecĂa a John Gray, un policĂa de Edimburgo. Tras la muerte de este Ășltimo en 1858, el perro se habrĂa negado a abandonar su tumba, viviendo en el cementerio y alimentĂĄndose gracias a los habitantes del barrio.
Conmovida por su devoción, la ciudad le concedió un permiso especial para permanecer en el cementerio, convirtiéndolo en uno de los pocos perros en recibir un reconocimiento oficial.
đïž La estatua y su importancia
La estatua de Bobby, erigida en 1873, se encuentra en la entrada del cementerio. Representa al perro posado sobre una fuente, mirando hacia la ciudad.
đ Una leyenda turĂstica: Muchos visitantes tocan la nariz de la estatua, pensando que trae buena suerte. Sin embargo, este hĂĄbito ha causado un desgaste visible, obligando a la ciudad a restaurar el monumento regularmente.
đ Uno de los monumentos mĂĄs fotografiados de Edimburgo