Hemos visitado muchos sitios históricos, pero pocos nos dejaron tan asombrados como la Madraza Ben Youssef. Escondida en el corazón de la medina de Marrakech, esta antigua universidad islámica es uno de esos lugares donde entras y al instante sientes que has viajado a otra época.
Construido en el siglo XVI, este lugar no es solo hermoso, es ridículamente detallado. Cada rincón está cubierto de azulejos zellige hechos a mano, tallas de madera de cedro y caligrafía árabe tan precisa que cuesta creer que se haya hecho a mano.
Lo que más nos gustó fue lo pacífico que se sentía. A pesar de estar cerca del caos de los zocos, dentro de la madraza era tranquilo, fresco y casi meditativo. Puedes pasear por los dormitorios de los estudiantes, pararte en el patio central e imaginar cómo era la vida para los eruditos que estudiaron aquí hace siglos. Hay un verdadero sentido de la historia, como si las paredes tuvieran historias que contar.
También es increíblemente fotogénico (sí, es uno de esos lugares que en realidad se ve mejor en persona), y por solo unos pocos euros para entrar, es una de las mejores cosas económicas para hacer en Marrakech. Si te gusta la arquitectura, la historia o simplemente necesitas un descanso tranquilo del bullicio de la ciudad, te recomendamos encarecidamente que pases por aquí.
Este es el tipo de lugar que te hace ir más despacio, y sinceramente, eso es parte de la magia.