Escondida en la tranquila costa noreste, Cascata da Gruta es uno de los secretos mejor guardados de São Miguel. Para llegar a ella, hay que seguir el sendero Moinho do Félix, un precioso paseo por el bosque que pasa junto a las ruinas de un antiguo molino de agua y otras dos cascadas. El camino puede ser empinado y con escaleras, pero la recompensa es una impresionante cascada por la que se puede caminar tras ella hasta una pequeña cueva. Es un lugar mágico para refrescarse y sumergirse en la exuberante naturaleza de la isla.