Prepárate para una pequeña aventura en busca de uno de nuestros secretos locales: el Pozo Azul. Deja el coche atrás y sigue un sendero boscoso que te llevará hasta un valle. La caminata en sí es parte de la magia: un paseo de unos 25 minutos que puede ser empinado y resbaladizo en algunos tramos, así que es imprescindible llevar buen calzado. La recompensa es una poza de un azul cristalino, escondida entre la vegetación: un lugar realmente encantador para recuperar el aliento y, tal vez, atreverse a darse un chapuzón en sus aguas frías y refrescantes.