Sobre Avenida de Mayo, este pasaje es un pequeño viaje al Buenos Aires de otra época.
Conserva su estructura original: mármoles, bronces, vitrinas antiguas y esa atmósfera de galería elegante que hoy casi no existe. Es corto, pero cada detalle suma a esa sensación de estar caminando por la ciudad de principios del siglo XX.
Entre los locales, aparece una barbería histórica —frecuentada en su momento por el Papa Francisco— y una conexión directa al subte que refuerza su valor como punto de paso.
Un rincón discreto, pero con mucha historia en cada metro recorrido.