A metros de Santa Fe, pero en otro ritmo. Entrás… y baja el volumen.
El Patio del Liceo es de esos lugares que no se apuran. Pasillos con historia, escaleras que conectan pequeños universos, y locales donde todo parece hecho con tiempo y con intención. Diseñadores, artistas, objetos únicos que no vas a encontrar en otro lado.
En el centro, el patio. Verde, tranquilo, perfecto para sentarse con un café y mirar un rato cómo pasa la vida.
Un pequeño mundo aparte, escondido en plena ciudad.