Garachico, que una vez fue el principal puerto pesquero y comercial de Tenerife, es hoy una encantadora ciudad caracterizada por calles empedradas y pintorescas, rica en edificios históricos e iglesias fascinantes. Aunque fue destruida por la erupción del volcán Trevejo en 1706, Garachico ha sido reconstruida con esmero y se ha convertido en un próspero destino turístico.
La Iglesia de Santa Ana, con su campanario que domina la plaza, es uno de los puntos focales de la ciudad. Las piscinas naturales de El Caletón, conectadas entre sí por pasarelas de cemento, están dominadas por el Castillo Fortaleza San Miguel, construido en 1575, y ofrecen un paisaje litoral único, inconfundible por el Roque de Garachico, un monumento natural que alberga especies en peligro de extinción.
En el Parque de la Puerta de Tierra, rodeado de palmeras y plantas exuberantes, aún se puede admirar el arco de la puerta que en el siglo XVI permitía el acceso al antiguo puerto de Garachico. Además, junto al antiguo muelle, se encuentra la obra de Yan Kasuda, "Tensei Tenmoku" (la puerta sin tierra), compuesta por dos piezas de mármol blanco de Carrara.
Garachico ofrece a los visitantes una mezcla única de historia y belleza, dejando un recuerdo imborrable a cualquiera que la visite.