El Capitolio de Cuba, ubicado en el corazón de La Habana, es uno de los edificios más icónicos de la isla caribeña. Construido entre 1926 y 1929, fue diseñado por el arquitecto Eugenio Rayneri Piedra e inspirado en el Capitolio de Washington, pero con elementos arquitectónicos europeos y caribeños que lo hacen único.
Originalmente sede del Congreso cubano hasta 1959, el edificio perdió su función legislativa después de la revolución, convirtiéndose en sede de varias instituciones estatales. Solo en 2018, el gobierno cubano decidió devolverle la Asamblea Nacional del Poder Popular, restaurando su función original.
La cúpula del Capitolio, de 92 metros de altura, es uno de los puntos más altos de la ciudad y es visible desde varios ángulos de La Habana. En la entrada se encuentran enormes escalinatas y dos grandes estatuas de bronce que representan la virtud y el trabajo.
En el interior se encuentra el célebre diamante de 25 quilates incrustado en el suelo bajo la cúpula, símbolo del “kilómetro cero” de las carreteras cubanas. Las salas interiores, ricamente decoradas, albergan frescos, boiseries de madera preciosa y una biblioteca histórica.
Hoy en día, el Capitolio es también una popular atracción turística; puedes visitarlo solo con visitas guiadas. Después de largas restauraciones, el edificio ha recuperado su esplendor original, representando un símbolo de identidad nacional para el pueblo cubano y un puente entre el pasado y el presente.