La Habana Vieja (La Habana Vieja) es el corazón histórico y cultural de la capital cubana. Fundada en 1519 por los españoles, es uno de los centros coloniales mejor conservados de América y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982.
Pasear por sus calles es como hacer un viaje en el tiempo: palacios coloniales de colores pastel, patios interiores sombreados, balcones de hierro forjado y plazas animadas cuentan siglos de historia. Las cuatro plazas principales —Plaza de Armas, Plaza Vieja, Plaza de la Catedral y Plaza de San Francisco— son el centro de la vida de la ciudad.
Entre los lugares más célebres se encuentran la Catedral de La Habana, de estilo barroco, construida en el siglo XVIII, y el Castillo de la Real Fuerza, una de las primeras fortalezas del Nuevo Mundo. Las calles estrechas y adoquinadas están llenas de cafeterías, tiendas de artesanía, galerías de arte y músicos que tocan ritmos tradicionales cubanos.
Este barrio representa el alma pulsante de Cuba, donde el pasado colonial convive con la vitalidad contemporánea de su gente.