Más de un millón de hombres británicos murieron en los combates de la Primera Guerra Mundial de 1914-18, casi todos enterrados cerca de donde cayeron en el campo de batalla. La guerra terminó formalmente en junio de 1919 y se planeó un desfile de la victoria en Londres el mes siguiente. Como parte del evento, se erigió aquí en Whitehall un monumento temporal a los caídos, diseñado por el célebre arquitecto Sir Edwin Lutyens. Se le llamó 'Cenotafio', de las palabras griegas que significan 'tumba vacía'.
El Cenotafio conmovió al público y en cuestión de días más de un millón de personas visitaron el monumento, muchas de ellas depositando ofrendas florales. Entonces se decidió convertirlo en un monumento permanente, para lo cual fue reconstruido en Piedra de Portland. Fue inaugurado por el Rey Jorge V el Día del Armisticio, el 11 de noviembre de 1920, el segundo aniversario del fin de los combates. El mismo día, el cuerpo de un militar no identificado –el 'Soldado Desconocido'– fue traído a Londres desde donde cayó en Francia, para ser enterrado en la Abadía de Westminster. Cada año desde entonces, se celebra aquí en el Cenotafio un importante evento conmemorativo el Día del Armisticio, o el domingo más cercano, para honrar a los militares y mujeres británicos y de la Commonwealth que han muerto en conflicto, con la asistencia de la Familia Real.