El Étang du Gol se encuentra tranquilamente entre Saint-Louis y Étang-Salé, mayormente pasado por alto por quienes circulan rápido por la RN1. Pero si bajas la velocidad y caminas por su perímetro, encontrarás uno de los pocos humedales costeros de la isla: un lugar de juncos, aguas poco profundas y aves migratorias. Es una parada importante para garzas, gallinetas, patos y algún que otro visitante raro de África o Madagascar.
El paisaje cambia con las estaciones. En los meses secos, el estanque retrocede y se convierte en un mosaico de barro agrietado y matas verdes. Después de las lluvias, se llena y refleja el cielo. A menudo estarás solo aquí, excepto por los trabajadores de la caña de azúcar cercanos o un par de observadores de aves con binoculares. No es dramático. Es lento, sutil y vivo en pequeños movimientos.
👉 Trae binoculares y ve temprano. Es uno de los mejores lugares de la isla para la observación de aves, pero solo si le ganas al calor y al ruido.