Grande Anse no es solo una playa, es un estado mental.
Nos despertamos en nuestra tienda con el sonido de las olas rompiendo a pocos metros, y toda la playa bañada en una suave luz azul. Palmeras meciéndose, olas rizándose blancas contra la arena volcánica negra y el canto de los pájaros flotando en el aire. Esto era La Réunion en su estado más pacífico: simple, salvaje y restaurador para el alma.
La playa es una enorme curva en forma de media luna, respaldada por zonas de césped y palmeras de coco. Hay espacio para respirar, hacer un picnic, echar una siesta a la sombra o simplemente sentarse a observar el ritmo del océano. No es ideal para nadar debido a las fuertes corrientes, pero es perfecta para paseos al amanecer, fotos panorámicas o tardes tranquilas con un libro.
👉 Consejo de experto: Trae comida, agua y todo el equipo de camping contigo; los servicios son mínimos y todo sabe mejor cuando te lo has ganado bajo las estrellas.
👉 Joya oculta: Los madrugadores pueden avistar tortugas marinas mar adentro, especialmente justo antes del amanecer. Y la pequeña piscina natural cercana al sur es un lugar secreto para chapotear cuando la marea está en calma.