Cap Jaune no es solo un lugar, es un sentimiento.
La caminata comienza justo a las afueras de Vincendo, y es corta — menos de 30 minutos por trayecto — pero cada paso te adentra más en el exuberante y generoso corazón del sur de La Reunión. De camino a la costa, el sendero serpentea entre plantaciones de plátanos, con sus anchas hojas verdes ondeando en la brisa como banderas de la selva.
Como fan de toda la vida de la fruta tropical, quedé completamente encantado. No solo por las plantas en sí, sino por lo que representan: abundancia, trabajo, vida. Ver los plátanos crecer en hileras tan vibrantes y vivas —y saber el trabajo que implica cuidarlos— me hizo reducir la velocidad y asimilarlo todo.
Luego llegas a la costa… y todo cambia.
El bosque se abre para revelar los acantilados amarillos de Cap Jaune, un tramo surrealista de costa volcánica pintado en ocre, oro y óxido. Los colores brillan especialmente intensos con el sol de la tarde, contrastando con el azul profundo del mar. Es diferente a cualquier otra parte de la isla.
👉 Consejo de experto: El sendero puede estar embarrado y resbaladizo después de la lluvia — usa buenos zapatos para caminar.
👉 Joya oculta: Si caminas un poco más allá de los acantilados hacia el mar, a menudo encontrarás pozas de marea rocosas y pescadores lanzando sus cañas tranquilamente desde la punta.