Cascade Délice es una de las cascadas más fáciles de acceder en la isla, pero mucha gente se la pierde. Ubicada justo al lado de la carretera principal en Sainte-Suzanne, es una caminata corta a través de hierba alta y bambú antes de que escuches el agua fluir. La cascada en sí es de tamaño modesto pero fluye todo el año, vertiéndose sobre roca volcánica oscura en una piscina poco profunda y fotogénica.
Es una buena parada para estirar las piernas o para un momento de tranquilidad entre destinos. Los lugareños a veces nadan aquí, aunque la piscina no es profunda. No hay señalización ni barreras, solo un rincón tranquilo y natural donde puedes hacer una pausa y respirar. Es mejor ir temprano por la mañana o durante la semana, cuando el tráfico es ligero y el lugar está en silencio.
👉 Estaciona en el pequeño claro justo antes del puente y camina 2 minutos río arriba. La vista desde abajo es mucho mejor que desde la carretera.