El Floridita es uno de los bares más históricos e icónicos de La Habana, situado en la esquina entre Obispo y Monserrate, en el corazón de la ciudad vieja. Fundado en 1817 con el nombre “La Piña de Plata”, se hizo famoso en el mundo en los años 30, cuando adoptó su nombre actual y empezó a ser frecuentado por escritores, artistas y celebridades internacionales.
El bar es legendario sobre todo por su vínculo con Ernest Hemingway, quien lo frecuentaba habitualmente y contribuyó a hacerlo célebre con la frase: “Mi daiquirí en El Floridita, mi mojito en La Bodeguita.” Aún hoy, dentro del local se encuentra una estatua de bronce a tamaño natural del escritor, apoyada en la barra, ¡tómate tu foto de recuerdo junto a él!
El Floridita es considerado la cuna del daiquirí, uno de los cócteles más representativos de la tradición cubana, preparado aquí según la receta clásica con ron, lima y azúcar, servido en vasos helados.
El ambiente conserva el encanto colonial de la Habana de antaño, con muebles de madera, espejos antiguos, lámparas de araña y una refinada atmósfera de época. Además de los cócteles, El Floridita también ofrece servicio de restaurante, con platos típicos cubanos e internacionales.