El Barrio Chino de La Habana es uno de los barrios chinos más antiguos y peculiares de América Latina. Fundado en la segunda mitad del siglo XIX, nació con la llegada de miles de inmigrantes chinos, muchos de los cuales llegaron a Cuba como trabajadores en las plantaciones de caña de azúcar o como comerciantes.
Situado en el corazón de Centro Habana, no lejos del Capitolio, el barrio vivió una época dorada entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, cuando contaba con escuelas, periódicos en chino, asociaciones culturales y una fuerte identidad comunitaria. Sin embargo, después de la revolución cubana de 1959, muchas actividades se redujeron y la población de origen chino disminuyó drásticamente.
Hoy el Barrio Chino es una zona en transformación, donde se mezclan huellas del pasado y nuevos intentos de renacimiento. Los letreros con ideogramas, los murales coloridos y las arquitecturas típicas recuerdan las raíces asiáticas del barrio, mientras que algunos restaurantes ofrecen platos sino-cubanos, fruto de la fusión entre ambas culturas.
Uno de los elementos simbólicos es el arco monumental en Calle Zanja y en Calle Dragones, a la entrada del barrio, donado por China, que da la bienvenida a los visitantes. Aunque hoy quedan pocos habitantes de origen chino, el barrio conserva un aura fascinante y representa un interesante ejemplo de convivencia cultural dentro de la capital cubana.