Antiguamente situada cerca de las orillas del Danubio y sirviendo a los pescadores y barqueros de la ciudad, Maria am Gestade es una de las iglesias más antiguas de Viena. Aunque el río se ha desplazado hace mucho tiempo, la iglesia ha sobrevivido a incendios, guerras y las implacables transformaciones de Viena.
Su llamativa silueta, casi vertical, con arcos apuntados, tracería delicada y una aguja en forma de cuchilla, muestra la arquitectura gótica en su máxima expresión.
En el interior, los interiores son asombrosos, especialmente los vibrantes vitrales por donde la luz se filtra a través de paneles altos y esbeltos. El coro es el espacio más luminoso de la iglesia. Aquí, las ventanas góticas recogen la poca luz que permiten las estrechas calles, creando un resplandor suave y difuso que se posa sobre el altar mayor.
Observa de cerca los detalles más pequeños de la iglesia y encontrarás una de sus figuras más intrigantes escondida en la base de una obra de arte medieval. Una criatura demoníaca con el rostro retorcido en una mueca, su postura tensa (como si se esforzara eternamente contra la arquitectura sagrada que la aprisiona), sirve como recordatorio de que el mal tiende a acechar en los límites de lo sagrado.