El Templo de Oro de Dambulla (también conocido como el Templo de las Cuevas) es una de las paradas más espirituales y fascinantes de todo Sri Lanka. Es un complejo de 5 cuevas excavadas bajo una roca masiva, que alberga una increíble colección de arte budista.
El templo alberga nada menos que 153 estatuas de Buda, además de representaciones de reyes cingaleses y deidades hindúes. Pero, ¿por qué están allí? La historia cuenta que el rey Valagamba, en el siglo I a.C., buscó refugio en estas cuevas después de ser exiliado. Cuando recuperó el trono, en agradecimiento, transformó las cuevas en un magnífico templo. En el interior también encontrarás frescos espectaculares que cubren una superficie de más de 2.000 metros cuadrados.
El "truco" para la subida 🏃♀️
Para llegar a las cuevas hay que subir la colina. El camino principal es largo y panorámico (unos 20 minutos), pero si quieres ir como un "pro", sigue este consejo: mantén la derecha al subir. Encontrarás una escalera que te llevará arriba en un instante.
Consejos prácticos y respeto
Zapatos: Antes de entrar al complejo de cuevas, deberás dejarlos fuera. Hay un depósito específico, recuerda darle una pequeña propina (tip) a quien los cuida cuando los recojas.
Código de vestimenta: Hombros y piernas deben estar estrictamente cubiertos (tu sarong aquí es fundamental).
Fotos: ¡Nada de selfies con las estatuas! Está prohibido darle la espalda a Buda.
¡Cuidado con los monos! Está lleno de macacos y son muy astutos. Mantén tus bolsos y mochilas bien cerrados y no saques comida, o te convertirás en su objetivo favorito.
El Buda Gigante y la pausa para el té
Bajando hacia la salida principal, te encontrarás frente al majestuoso Golden Buddha, una estatua dorada gigante que brilla bajo el sol. Una vez que salgas por la puerta, a la izquierda, busca un pequeño puesto local.
Debes probar absolutamente el típico té de jengibre (o el clásico té de Ceilán) acompañado del Jaggery (a menudo escrito Hakuru en el idioma local). El Jaggery es un dulce tradicional hecho con el jugo de palma o caña de azúcar, a menudo servido en pequeños cubos o terrones. No se disuelve en el té, sino que se mordisquea mientras sorbes la bebida caliente, ¡una experiencia de sabor increíble!